Huelga 2.0

Esta huelga general que se acerca la percibo como extraña. Al menos diferente a otras de lo que  yo recuerdo. Me extraña que en estos tiempos tan creativos para el bautismo: escuela 2.0; daños colaterales; nuevo empleo: parado en curso de formación; brotes verdes… siga manteniéndose el mismo sustantivo. Llevo buscando durante este mes en todas la prensa que cae en mis manos un nuevo sustantivo que la redefina pero no lo he encontrado. Sigue siendo una huelga general.

Una huelga que no va contra el Gobierno (todo un detalle con los amigos) que ha aprobado una reforma laboral. Se coloca a los empresarios de pim, pam, pum,  que no han aprobado la reforma.  Se solicita un nuevo modelo económico con las subvenciones de siempre. Se echa en cara a la oposición su incapacidad de sacarnos de la crisis (¿será una profecía?). Se protesta por los ajustes, cuando hace unos meses se miraba desde la tribuna la brutal demolición  del empleo. La oposición se distancia todo lo posible de la huelga. ¿No le gustan los vecinos de pancarta¿ ¿No les merece la pena si no se piden elecciones anticipadas?.

Y hoy han pactado, por primera vez se remarca en grandes titulares,  los servicios mínimos del transporte. Todo un ejemplo de cordialidad. El Gobierno aparece como negociador, transigente y comprensivo: ¡con la que les está cayendo! (a los trabajadores). Los sindicatos pierden su imagen de “come niños” y dejan claro que con el Gobierno las cosas no están tan mal. Es solo una disputa de columpio.

¿No habrán pactado por lo bajito un día festivo al que le falta el Santo que lo glorifique?

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