Archivado por octubre, 2010

La publicidad dentro de la escuela

Miércoles, octubre 6th, 2010

Cuando se habla de publicidad en educación solemos referirnos a algunas líneas que aparecen en los currículum escolares  más allá de dónde se lee despacio o a los sustantivos que aparecen al final de una enumeración que se alarga deliberadamente. Siempre como coletilla de la educación audiovisual y como recurso diabólico promotor del consumo abriendo la puerta a la esperanza de un mundo neutro y ¡libre! sin consumismo (decían antes).

Se obvia abordar la publicidad dentro de la escuela.  La Web está llena de publicidad  como aquella mar océana de Colón llena de peligros. Muchos y al acecho del navegante. Google Adsense, los flash con trucos para atraer el ratón, el banner con el premio del coche que no conseguimos por ser cabezotas y no hacer clic dónde nos indican, el test que te reta a una tontería sin par, la web infantil en donde sus contenidos ocupan un 20% de la pantalla entre una nube de reclamos “inocentes”,… Y los blog, tan “modernos” y “cool” que parecen, en cuanto menos te lo esperas te sorprenden con… publicidad.

Y en plena escuela 2.0  ya se nos cae la venda de la inocencia como los palos del sombrajo ante el vendaval. No hay sorpresa, el que pone un escaparate es para vender.

En Italia han visto posibilidades de negocio para la escuela a partir de la publicidad. Si nuestros alumnos van a navegar por Internet por qué dejar que sea Google… el beneficiado. Pongamos los recursos de la escuela a trabajar. Y aunque ideas un poco menos atrevidas pero quizás más incisivas ya se desarrollan en USA  el modelo italiano tiene un componente de creatividad desconocido hasta la fecha.

En la provincia de Barletta-Andria-Trani han decidido ofrecer la superficie de las mesas y las sillas para que los empresarios y comerciantes tengan la posibilidad de anunciar sus productos. Previo pago, claro.  ¡Genial!

Colocar una fotografía de promoción del último disco de Justin Bieber o el cartel de la película de Eclipse puede dejar a nuestros adolescentes pegados al pupitre. Y seguro que su creatividad aflorará como las margaritas en primavera. Entre seno y coseno, un bigotito. Después de Felipe II, unas gafas.  Platón se merece al menos unas buenas berrugas… Conseguiran mayor interactividad que el aburrido arrastra aquí de la Pizarra Digital. ¡Ah! y colaborativo, muy colaborativo.

Y al finalizar el curso una subasta de los graffitis. ¿Que familia no aflojará la cartera para tener una obra original de su vástago y a la que ha dedicado un largo curso?

Ver noticia: http://www.elmundo.es/elmundo/2010/10/06/internacional/1286374406.htm